domingo, 14 de octubre de 2007

Dualidades

Vida, muerte; amor, odio; comer sano, comer chatarra; traicionar los ideales o no hacerlo; engañar a ese hombre o mujer que es nuestra pareja; tomar lo que no te pertenece o no hacerlo; etc, etc.

La existencia del ser humano está plagada de dualidades, mismas que definen la forma en que pasamos nuestra existencia en esta vida.

La mayor parte de estas dualidades tienen relación directa con nuestra prerrogativa de escoger qué camino tomamos o qué decisión acogemos para continuar con nuestra existencia, otras en cambio han sido tomadas por nuestros antepasados, ancestros y elementos que aparentemente están fuera del alcance de nuestra influencia directa.

Lo que no llegamos a entender aún es que este proceso o la existencia de la dualidad existe desde la creación del universo, y es parte de un sistema que busca mantener siempre un equilibrio, lo cual indica que una pequeña acción, mala o buena, tiene repercusión en otro lado del universo, de manera opuesta y se manifestará de forma radicalmente opuesta también.

Albert Einstein logró ver la belleza y grandiosidad de esto cuando nos resume todo este conocimiento diciéndonos que "La materia no se crea ni se destruye, solo se transforma" y además mencionó "Dios no juega a los dados", lo que nos indica que pudo percibir la certeza de esta realidad cósmica.

Pienso que es una obligación moral, espiritual y física del ser humano escoger el camino del bien, de la energía positiva, de lo bueno; pero como sabemos, el lado oscuro será siempre más tentador.

Provenimos de una esencia divina y por el mismo hecho debemos corresponder a ésta naturaleza luchando contra el mal con todas nuestras fuerzas, espíritu e inteligencia. Dentro del orden cósmico de las cosas, en este lejano punto del brazo de Orión donde se encuentra nuestro sistema solar en la Vía Láctea, aparentemente seríamos algo insignificante, pero no menospreciemos nuestro accionar con el tamaño de nuestra pequeña nave, la madre tierra.

El universo puede ser muy grande e inmensurable pero así mismo es la grandeza del alma humana que puede trascender con el pensamiento hasta los confines del universo mismo.

Pasemos a formar parte de esa dualidad cósmica, y escojamos el lado apropiado, seamos parte de las fuerzas del bien y restablezcamos el orden en esta pequeña nave que nos transporta hacia un futuro que solo nosotros decidiremos cómo será, esto dependerá de que hagamos la elección correcta en la dualidad de nuestra existencia.

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