domingo, 25 de noviembre de 2007

Violencia, herencia ancestral

Violencia, ese fantasma ancestral que se ha traspasado a los humanos generación tras generación, herencia genética que no ha sido olvidada sino reforzada con el pasar de los siglos y los milenios. La historia no es más que un recuento de guerras, todas ellas absurdas, todas ellas crueles ¿Y qué nos dejan? Ese recuerdo de muerte y destrucción que como pus infecciosa aguarda para apoderarse de la mente y espíritu de los hombres.
Nuestros mismos orígenes pertenecen a esta terrible herencia, la cual insisto, no defiendo sino repudio desde lo mas hondo de mi ser.
Ese es uno de los fabulosos misterios que debemos resolver y corregir para volver a ser dignos del Dios que nos ha dado su escencia.
Tiempo atras, hace muchos eones, cuando Luzbel se revelo en contra de Dios, fue esa la primera guerra de nuestros ancestros, y para purgar el crimen cometido, fuimos creados en un nivel inferior a Dios pero superior a los bajos espíritus y otros entes.
Es tiempo ya que los seres humanos abramos los ojos del espíritu para ver el terrible deterioro que la especie está sufriendo por efecto de la violencia la cual se manifiesta en miles de formas en el ser humano.
No promulgo como falso practicante pues es lo mas difícil el evitar ser violento, pero si ponemos los mismos esfuerzos en construirnos como seres de paz y amor que en el mismo nivel en que estamos haciendo lo opuesto, los resultados se veran en poco tiempo en la siguiente ascención a la próxima esfera evolutiva que le espera al ser humano.